domingo, 26 de marzo de 2017

SOSTIENE PEREIRA



Hola a todos:
He decidido que la primera entrada/reseña de este blog sea para la magnífica novela de Antonio Tabucchi Sostiene Pereira aparecida en 1994. Y lo he hecho por varias razones:
Primero, porque me parece una magnífica novela en la que la individualidad, ese “sé tu mismo” que venero, aparece en cualquiera de sus capítulos con tenacidad y elegancia. Segundo, y no menos importante, porque le encanta a mi hija Irene. Y tercero, porque valoro mucho las obras en las que los escritores se adentran en circunstancias y personajes pertenecientes a países lejanos a los de su nacimiento con pleno conocimiento y capacidad de análisis.

            El señor Pereira es un periodista viudo que continúa hablando con el retrato de su mujer fallecida hace años.  Poco agraciado físicamente, conserva los valores fundamentales del periodismo que ejerce en un periódico lisboeta de poca tirada. Se alimenta, casi exclusivamente, de tortillas a la finas hierbas servidas en el Café Orquídea  regadas con limonada y acepta que la resurrección del alma mientras niega la de la carne. Y ahí creo que se esconde y vislumbra la esencia de la obra de Tabucchi: se trata, a mi manera de ver, del relato de la resurrección de alguien henchido de fuertes convicciones personales.  En las ciento setenta y cinco  veces que aparece el verbo “sostiene” en la novela —ahora resulta sencillo contar contar en las ediciones digitales— Pereira lo refiere a hechos, sensaciones y opiniones propias. Jamás lo utiliza para opinar o enjuiciar lo ajeno. Y sin embargo, a partir del encuentro con dos jovencísimos personajes que luchan en contra del ambiente fascista instalado en Europa, incluido el Portugal de Salazar, en Pereira aparece la duda que da lugar al resurgimiento de un hombre nuevo. Aunque pudiera parecer increíble en el viejo señor Pereira, éste acomete una serie de acciones arriesgadas que culminan en una tremenda faena infringida a la policía política salazarista. Y para finalizar esa resurrección con rasgos de epifanía, Pereira se exilia en Francia con la esperanza de salvaguardar su integridad personal y profesional, y sobre todo, para que no se extinga en él ese mundo con el que había soñado en la intimidad de su matrimonio, en la cotidianidad de su despacho de periodista y en los paseos por su Lisboa querida.

            Hasta aquí mi visión de la obra de Tabucchi. Ahora me gustaría recoger vuestra opinión sobre cualquier aspecto de esta novela que os interese; y de paso como divertimento, podríamos realizar un casting cinematográfico para asignar los papeles principales a actores que se os ocurran y buscar una banda sonora apropiada. También se admiten carátulas originales e imaginativas. Os espero

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